EL COCUYO Y LA MORA

Cuento

Leyenda Indigena Pemón

“Cuentan los indios que un dia un gran cocuyo salio de viaje a visitar a unos tios que vivían al otro lado de la sabana.
Voló y voló hasta que al atardecer llegó a un cerro donde vivía una planta de mora.
Como se sentía cansado y soñoliento, decidió quedarse allí a pasar la noche.
La mora era ya una planta vieja, deshojada y encorvada de cuyas ramas asomaban unas espinas amenazadoras.
El cocuyo se acercÓ buscando un sitio para dormir.
La mora estaba encantada con la gracia de su vuelo, el zumbido de sus alas y sus ojos deslumbrantes.
Entonces deseo enamorarlo.
comenzó por ofrecerle comida y algunos néctares para beber.
Luego, con esmero y delicadeza, le colgó su hamaca y le relató historias para entretenerlo.
y así estuvo a su lado hasta muy entrada la noche.
-¿cocuyo, quieres casarte conmigo?, se atrevió a preguntarle la mora.
Pero el cocuyo fingió estar dormido y no le respondio.
La mora lo rozÓ con sus hojas secas y volviÓ a preguntarle:
_¿cocuyo, quieres casarte conmigo?
el cocuyo abriÓ los ojos y contestÓ muy enfadado:
_Mora, yo no te quiero, estas vieja, has perdido tus hojas y en cualquier momento tu tallo se puede romper.
Eres fea, no me casaré contigo.
Al llegar la mañana, el cocuyo siguió su camino y después de recorrer una gran distancia llegó a la casa de sus parientes allí se quedó varias lunas conversando y bailando.
Al cabo de un tiempo decidió regresar y tomó el mismo camino por donde había venido.
Una tarde calurosa llegó al mismo cerro donde había encontrado a
la mora.
¡Y casi se va para atrás con lo que vio! la mora se había transformado completamente.
ahora era una planta joven vestida con hojas nuevas y engalanada con flores blancas.
_¡Qué hermosa estas, mora! exclamó el cocuyo.
me encanta verte llena de flores.
¿te gustaría casarte conmigo?
Pero la mora no le contestó.
_Mora, pequeña mora, cásate conmigo, imploró el cocuyo.
_No, insecto, dijo la mora.
Ahora yo no quiero casarme contigo.
y aunque el insistió, ella no cedió.
_Entonces, díme: ¿cómo lograste ponerte tan bonita? y ella le respondió.
_Fueron unos hombres que me prendieron fuego y gracias a él me volví joven y bella de nuevo.
_¿Y yo podré volverme joven como tú?, dijo el cocuyo esperanzado.
_Hazlo, pero se cauto.
Entonces el cocuyo se acercó al fuego que habían prendido unos cazadores.
pero cuando las llamas tocaron sus alas, voló rápidamente de alli, se sacudió y se refrescó en la hierba.
Se miró y vio que había quedado chamuscado.
solo su cola conservaba una chispa que no podía apagar, aunque volara y batiera sus alas.
Muy triste y avergonzado, el cocuyo se alejó de la mora y regreso a su casa.
Desde entonces los cocuyos son negros y tienen una luz en la cola:
También rondan las moras cuando están en flor, pues guardan la esperanza de conquistarla.”

 

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